La enfermedad del P. Eduardo Laforet: un testimonio de fe vivida hasta el final

La enfermedad es, para muchos, una prueba que sacude los cimientos de la propia existencia. Sin embargo, para el P. Eduardo Laforet fue algo radicalmente distinto: una ocasión privilegiada para dar testimonio de aquello que había predicado durante toda su vida. Quien le visitó en el hospital no encontró a un hombre vencido, sino a alguien que irradiaba una paz que no podía explicarse solo desde lo humano.

En este vídeo podemos contemplar uno de esos momentos de intimidad profunda que rara vez quedan registrados. El P. Eduardo, con la sencillez que le caracterizaba, recibía a quienes se acercaban a él sin drama ni queja, con una sonrisa desarmante y palabras que seguían siendo de aliento para los demás, incluso cuando él mismo era quien más lo necesitaba. Su enfermedad se convirtió, en cierto modo, en su último y más elocuente sermón.

Abelardo de Armas, que aparece junto a él en la imagen, fue uno de los muchos que se acercaron a acompañarle en esos días difíciles. Lo que encontró no fue a alguien que precisara consuelo, sino a alguien capaz todavía de consolar. Ese detalle habla más de la talla espiritual del P. Eduardo que cualquier otra semblanza biográfica.

La Iglesia ha recordado siempre que la manera en que un cristiano afronta el sufrimiento dice mucho de la autenticidad de su fe. En el caso del P. Eduardo, los que le conocieron de cerca coinciden en señalar que su comportamiento durante la enfermedad no fue una actuación, sino la consecuencia natural de una vida entera orientada hacia Dios. Lo que se ve en este vídeo no es otra cosa que coherencia hecha carne.

Te invitamos a ver este testimonio con calma, dejando que cada gesto y cada palabra lleguen en su profundidad. A veces, el silencio de una habitación de hospital dice más sobre un hombre que años de predicación. El P. Eduardo Laforet lo sabía, y por eso no necesitó palabras grandilocuentes: le bastó con ser fiel a sí mismo hasta el final.


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  • Ordenación sacerdotal
    Ordenación sacerdotal

    Revistiéndose de sacerdote el día de su ordenación, 25 marzo de 1984.

    Fallecimiento
    Fallecimiento

    El 23 de noviembre de 1984 fallece en Madrid.

    Ordenación
    Ordenación

    Eduardo Laforet fue ordenado sacerdote en Madrid el 25 de marzo de 1984.

    Bujedo
    Bujedo

    En unas convivencias con los Cruzados de Santa María en Bujedo (Burgos).

    Junio de 1984
    Junio de 1984

    En junio de 1984 es operado para hacerle un trasplante de médula.